Protectora Huellas

Cada dia nos enfrentamos al rescate de estos pequeños seres que nacen en la calle a lo largo de la primavera y el verano. Una vez que pierden a la madre acaban en la mayoria de los casos muertos por el hambre y la sed, aplastados en los bordillos de las aceras, se refugian con el frio en los motores de los coches aparcados, se meten y se pierden en los garajes y les ocurre todo tipo de penalidades.

Algunos de ellos los recogemos a tiempo, los curamos, los testamos, los vacunamos y se convierten en animales hogareños y cercanos al ser humano,

Ayudanos a encontrar un hogar a estas gatitas nacieron en septiembre y dificilmente hubieran sobrevivido en la calle sin nuestra ayuda.

El objetivo sigue siendo el mismo: evitar el sufrimiento innecesario a los animales

En una ciudad de provincias como Ávila eran muchísimos los perros que en los años 90 merodeaban, mendigaban y deambulaban por las calles, con parásitos, con hambre y con heridas, se les veía por las afueras de la ciudad y por el asfalto, caminaban incluso cercanos a las personas, se reproducán en la calle sin control y se movian a poca distancia, se espantaban o se sentaban en las aceras y jardines ante la vista indiferente de casi todos los ciudadanos que los veian sin mirarlos.

Expertos laceros empleados del ayuntamiento lograban capturar  algunos de los perros que molestaban demasiado o aquellos que repugnaban o asustaban demasiado con su comportamiento, los atrapaban y los llevaban quién sabe dónde para darles muerte quién sabe cómo.

Pero por aquel entonces ya algunas personas de todas las edades eran conscientes de que los animales que pululaban por la ciudad no eran seres insensibles, se estremecían cuando oían los lamentos de un perro al que apaleaban, o  los arrastraban con una cuerda o les tiraban piedras, percibían la miseria en la que vivían, y el corazón se les llenaba de compasión, a la vez que el cerebro pensaba algo más que  “pobre animal”.

Así que se pusieron manos a la obra, eran los primeros voluntarios que les ponían algo de comida y agua en cualquier punto de la calle para que pudieran sobrevivir. Incluso les hacian corralitos o techos en algún rincón de callejones y empezaron a llevarse alguno a casa, y a los huertos cercados o fincas particulares que alguno tenía en propiedad. Les movía la compasión por esos perros generalmente mestizos, sin raza, nacidos y crecidos sin control, personas a las que inquietaba el sufrimiento inútil que se le infringía a los animales de compañía. Ya lo habia dicho Albert Schweitzer, médico, filósofo, teólogo, músico, Premio Nobel de la Paz 1952: „No me importa saber si un animal puede razonar. Sólo sé que es capaz de sufrir y por ello lo considero mi prójimo.“

Para ser mas fuertes y tener entidad propia aquel grupo de personas se constituye en Asociación en mayo de 1994, se redactaron unos estatutos con objetivos claros de actuación, encaminados a la defensa de los animales, se nombró una Junta Directiva y se registró en el  Gobierno Civil de entonces: Sociedad Abulense Protectora de Animales y Plantas. El espiritu que reinaba era la creencia y el convencimiento en que el ser humano  ya no era el centro de la creación del planeta Tierra, de que habia más seres vivos poblando el planeta y que merecian una vida digna y merecedora de todo respeto.

El grupo de socios, amigos, colaboradores y voluntarios se hacia un poquito más grande mientras seguiamos recogiendo perros en muy mal estado, y se empezaban a recuperar muchos en casas, fincas y jardines, a la vez que se les esterilizaba. Eran los primeros pasos de la adopción.

Jesus Mosterín, el filósofo que públicamente amaba y defendía a los animales, uno de los intelectuales que más se ha significado en los últimos años en la defensa de los derechos de los animales, publicaba en el año 1997 su libro “Vivan los Animales”, y con él nos uniamos a las manifestaciones antitaurinas y al mismo tiempo tomábamos también conciencia de cómo los animales más cercanos, los de granja, que eran trasladados cruelmente a los mataderos, los de compañía o los utilizados para la caza y espectáculos varios en este país eran maltrados y recibían un abuso brutal, siempre contrario a su dignidad de seres sintientes.

Apelábamos a los estados más “civilizados” en Europa, que trataban a sus animales con derechos propios incluso se les mencionaba en sus constituciones, de ahí que estuvimos muy pendientes cuando la Comunidad Autónoma de Castilla y León redactó y publicó su Ley de Protección de animales de compañía: Ley 5/1997 de 24 de abril, acorde con la sensibilidad de los ciudadanos y los derechos de los animales a llevar una vida digna, un marco legal desde el cual ya se podian hacer cosas en serio.

Con la ley en la mano ya no tenia excusa nuestro Ayuntamiento para obviar  su responsabilidad en este asunto, mas aún cuando en esta ciudad no habia una perrera municipal. Hoy por fortuna, podemos estar satisfechos de que no la haya. Aunque teníamos socios, colaboradores y voluntarios solidarios, no era suficiente y desde el minuto cero se hizo una gestion transparente de los recursos para poder incorporar más aportaciones económicas que nos permitieran alimentar a los perros y a los primeros gatos callejeros que tambien se nos ponían en el camino . La propia ley nos amparaba. No valía escaquearse, los ayuntamientos tienen la obligación legal de controlar los animales en la ciudad y el argumento de que nadie  podría hacer esta tarea de iniciativa ciudadana más barato ni mejor que una Protectora de animales como la nuestra convenció a los técnicos y políticos. Poco después el presupuesto municipal nos asignaba unas pocas de pesetas al año en calidad de subvención como a una Asociación más de la ciudad.

En el año 2000 teniamos más de 60 perros albergados, y algunos gatos, habia que darles de comer a todos, curarlos, rehabilitarlos, esterilizarlos. Se empezaron a hacer turnos para ir a llevarles comida y cuidados, se evitaban camadas indeseadas mediante la esterilización. Pero no habia recursos humanos ni económicos suficientes. Desfallecian las fuerzas y  seguiamos pidiendo ayuda al Ayuntamiento, porque se necesitaba una finca única como albergue.

Y primero fueron 2000 metros de parcela cedidos por el Ayuntamiento a la que la propia Asociación, pocos años más tarde, añadió 4000 metros cuadrados más, y la Protectora firmó  un crédito con la Caja de Ahorros local para poder pagar poco a poco la propiedad: pusimos la luz, pusimos el agua y podíamos finalmente organizar mucho mejor la recogida, los cuidados, la distribución de los animales, y sobre todo teniamos la seguridad y garantía de que era propiedad de los asociados.

La incorporación de un teléfono móvil y la creación de una página web ayudaron infinitamente a la comunicación y la divulgación de nuestra organización actividades. Y hacíamos cuentas mes a mes, con las aportaciones de los socios y colaboradores fieles,  las que caían en las huchas que colocábamos en algunos establecimientos, las de los mercadillos de cosas usadas que organizábamos en la calle. Seguiamos recogiendo animales, heridos, abandonados, muy mal heridos, y muy mal tratados. A los gastos de pienso y comida se empezaban a acumular los gastos veterinarios. En los primeros años del siglo XX, lejos de aliviarse la situación descubriamos como habia cada vez más abandono y más maltrato, al menos así lo percibíamos, la gente se iba de vacaciones y el abandono frecuente era dejarlos en las gasolineras o atados a la farola, nos encontrábamos los perros desechados o perdidos después de las temporadas de la caza con tremendas heridas, madres famélicas recién paridas con todos sus cachorros …

Y fue por entonces cuando empezamos a rescatar tambien a los galgos, porque se les colgaba en los montes, eran quellos años aciagos en los que se contaban por cientos los galgos ahorcados en los encinares de Castilla, galgos con tres patas, con quemaduras, con el cuello rajado para arrancarle el microchip, si es que lo tenian, galgos exhaustos recorriendo  kilómetros por los caminos para escapar del horror de su persecución.

El agobio no cesaba, aumentaba mucho el número de animales en mal estado: se recogían entre 250 y 300 perros al año, de ellos muchisimos cachorros de camadas tiradas literalmente a la calle.

Los estudios avanzados de la neurociencia tambien lo confirman: los animales sienten y sufren . “No estamos solos en el Universo. Somos animales entre animales, compañeros de viaje sobre la nave Tierra. Estudiar a los animales es estudiarnos a nosotros mismos. Kepa Tamames nos lo confirmaba también en su libro publicado por aquellos años: “Tu también eres un animal”.

Hoy Huellas, con el esfuerzo de mucha gente comprometida y fiel a lo largo de todos estos años cuenta con un Centro de Atención a los Animales que alberga 202 perros y casi 70 gatos, en una pequeña ciudad de provinicas donde afortunadamente no hay perrera municipal, tiene firmado un Convenio de Colaboración con el Ayuntamiento, de manera que el servicio de recogida y protección de animales abandonados y  extraviados se ha encargado exclusivamente a La Protectora de Animales Huellas, denominada asi desde el año 2013, que asegura el sacrificio 0 y que ha conseguido después de tantos años de esfuerzo y sensibilización que muchos de los animales recuperados puedan vivir en familia, como compañeros de viaje de muchas personas.

En estos días aciagos en el que la humanidad está más que preocupada por la amenaza brutal que un virus está perpetrando a la especie humana, los animales de compañía tambien estan jugando un papel importante en la vida privada de muchas personas, compañía en los paseos, compañía en el confinamiento, y es más, se les puede abrazar.

Por eso y por muchas cosas más, seguimos realizando actividades encaminadas al cumplimiento de los objetivos de la Protectora Huellas de Ávila. Colaboramos con muchas asociaciones de la ciudad en programas de  terapia asistida con animales, ya que están probados los efectos beneficiosos para las personas que proporciona la compañía de una mascota, y queremos seguir evitando el sufrimiento inútil a los animales de nuestro entorno, sensibilizando mediante campañas en centros escolares y con actividades lúdicas para los más pequeños.

El camino que se ha marcado la protectora Huellas está en sus estatutos:

  • Divulgación y asesoramiento sobre el correcto cuidado de los animales de compañía.
  • Fomento de la tenencia responsable mediante distintas acciones divulgativas y de concienciación en nuestra ciudad y provincia.
  • Campaña de control de natalidad en animales de compañía.
  • Gestión de su Centro de Recogida y Adopción de Animales.

Huellas es una Entidad Colaboradora de la Administración para la defensa y protección de los animales de compañía de Castilla y León  (Reg. Nº EC-05-001) y fue declarada de Utilidad Pública, mediante la Orden INT/3928/2005, de 24 de noviembre (BOE 16 de dic.2005). Nuestra Asociación está acogida hoy al régimen fiscal especial que contempla la ley 49/2002 de Régimen Fiscal de las entidades sin fines lucrativo y de los incentivos fiscales al mecenazgo, por lo que las personas y entidades que realizan donaciones podrán desgravarse en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

hasta un 25% del importe de los donativos, donaciones y aportaciones realizadas.

Actualmente tenemos que manifestar siempre nuestro agradecimiento en primer lugar a nuestros asociados, a las familias que apadrinan nuestros perrros y gatos, a todas aquellas personas que han colaborado y siguen colaborando desinteresadamente con nuestra Asociación, aquellas que todos estos años han aportado cabeza y corazón en la gestión de sus recursos , siempre de forma altruista y desinteresada, a todas las personas que han pasado por la Junta Directiva donde hemos tenido que tomar decisiones a veces dificiles y dolorosas, acompañadas de decepciones y frustraciones por lo dificil del camino,  pero  otras enormemente gratificantes con el tiempo. Y por supuesto, el hecho de haber encontrado personas maravillosas con un gran corazón,  que tienen compasión para cuidar día a día de la salud y el bienestar de los animales que protegemos. Solo el altruismo y la dedicación generosa sin recibir nada a cambio hacen posible proyectos como el de HUELLAS de Ávila.

 

Estos meses de verano suponen un gran sufrimeinto para los gatos que viven en la calle: sus crias padecen un verdadero suplicio con el calor, los parásitos y la falta de alimento. Nos ayudas y les ayudas si vienes a ADOPTAR un gato. Una  revisión veterinaria siempre nos asegura el buen estado de salud y los cuidados que necesita. GRACIAS por ayudar a los gatitos.

 

Nuestro agradecimiento va para todas las personas que se acuerdan de nosotros y nos hacen llegar muestras de cariño, fidelidad y ayuda. Son tiempos muy difíciles para todos, estas semanas en las que hemos tenido que cerrar las puertas a la presencia física de las personas que nos ofrecen su colaboración. También hemos restringido las adopciones por la prohibición del desplazamiento, y el numero de  perros y gatos que rescatamos no ha disminuido. Pero vamos a superar estos momentos tan dificiles. Siempre contamos con vuestra colaboración.

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