
La historia que conocemos de Miki comenzó con una relación de tierna solidaridad entre un chico y un perro.
Miki llevaba muchos meses a las afueras de la ciudad. Solo y debilitado por la desnutrición y los parásitos. Cuando un adolescente lo encontró, consciente de que sus padres no iba a dejar quedárselo, comenzó a llevarle agua y comida. Le construyó una pequeña cabañita para que Miki pudiera resguardarse.
La amistad que les unió hizo que los padres finalmente descubrieran a Miki y decidieron traerlo al Refugio.
De esta historia tan humana y emocionante hace ya cuatro años hemos descubierto a un spaniel bretón tranquilo y sociable, con ganas de encontrar su lugar en el comedor de nuestra casa.
Pero, ¿qué tiene de especial Miki?. Va a cumplir 10 años y necesita un tratamiento de colirio diario para sus ojitos. Tuvo un desprendimiento de retina y perdió la visión de uno de ellos. Para que no se ulcere necesita sus gotitas diariamente.
Si encontramos a una familia que esté dispuesto a cuidarlo como un miembro más, su calidad de vida es y será buena hasta el final.
¿Eres tú quién disfrutarás de la ternura de Miki?
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Miki, bella historia de un chico y un perrito
18
Ene