Los perros muerden: la boca les sirve para interactuar con el mundo. Pero educar al cachorro o can adulto para que no muerda o no haga daño es importante. Las consecuencias de los mordiscos de un perro, en especial de un cachorro, son conocidas: un cojín destrozado, rollos de papel higiénico mordisqueados y desplegados por el pasillo… Tampoco hay que olvidar los que pega a su humano en los tobillos o codos camino del parque. Pero los dientes del perro son herramientas que deben ser educadas para evitar que muerda con daño y prevenir estropicios en casa.
