A Cara la encontramos metidita entre la ropa de una furgoneta que tenía un puesto en el mercadillo semanal de nuestra ciudad. No sabemos si consiguió colarse allí aquella misma mañana o si llegó desde otro municipio. Lo que sí sabemos es que allí estaba… y que no tuvimos ningún problema en cogerla y ponerla a salvo.
Cara pertenece a ese enorme grupo de gatos que nacen en la calle cada primavera y que, con apenas unas semanas de vida, cuando pierden el refugio y los cuidados de su madre, tienen que aprender a buscarse la vida demasiado pronto.
Pero Cara tuvo suerte.
Es una gata atrevida, curiosa, desenfadada y muy cariñosa con las personas. De esas que se acercan, confían y disfrutan de la compañía humana.
A primera vista puede parecer una gata más, una de tantos gatos que pasan desapercibidos. Como tantos otros gatos adultos que tenemos y que llevan años viviendo con nosotros.
Pero Cara todavía es joven. Está sana y esterilizada, y ahora necesita algo que no podemos darle aquí: un hogar y una familia para siempre.
Además, es muy sociable con otros gatos, por lo que podría ser una estupenda compañera para otro felino.
Cara ya tuvo que aprender demasiado pronto lo que significa sobrevivir en la calle.
Ahora le toca descubrir lo que significa tener un hogar.