Encontramos a Oli junto a sus dos hermanas cuando apenas tenía dos meses. Estaban desnutridos y en muy mal estado, de ahí que las orejas de Oli no tengan un aspecto del todo normal.
Oli se recuperó y está totalmente sano, ya no es un cachorrito, es un gato joven que sabe lo que quiere, lo que necesita y cómo comportarse. Oli es un verdadero encanto, es cariñoso, se deja achuchar, es muy juguetón y está esterilizado.
Si quieres compartir tu vida con un gato mimoso y divertido, Oli es un fantástico candidato. Si te gusta Oli pero no puedes adoptarlo, también puedes apadrinarlo.