Bartolo pasó años viviendo en el jardín de una casa abandonada. Era desconfiado y no dejaba que nadie se acercara. Con el tiempo fue necesitando ayuda: primero por problemas dentales, luego por una grave infección ocular que terminó en la extirpación de su ojito derecho. Además, dio positivo en leucemia felina, aunque está totalmente asintomático.
Hoy, gracias a los cuidados recibidos, Bartolo es un gato tranquilo, bueno y muy agradecido. Aún conserva un puntito de desconfianza, pero le encanta la calma y la compañía. Actualmente vive en una casa de acogida, pero aislado en una habitación, y ya no pueden mantenerlo mucho más tiempo así.
Bartolo necesita un hogar donde pueda sentirse seguro.
Puede convivir con otro gato positivo o ser hijo único en una familia cariñosa y paciente.
Bartolo ha demostrado una fuerza increíble. Ahora solo necesita una oportunidad.
¿Le ayudas a encontrar su sitio en el mundo?