GOBI llegó a nuestra protectora cuando apenas tenía dos semanas de vida. Estaba deshidratado y muy débil, pero luchamos por él: necesitó biberón y una bolsa de agua caliente para sentir el calor que tanto necesitaba y poder salir adelante.
Hoy, GOBI ya come solito, empieza a jugar y está descubriendo lo bonito que es vivir.
Ahora necesita urgentemente un hogar donde crecer acompañado de humanos, recibir mucho cariño y conocer, por fin, la vida que merece.
También puedes apadrinarle: www.protectorahuellas.org/apadrina