En pleno mes de agosto, cuando el calor apretaba con fuerza, Escor y su hermano buscaron refugio del sol en el motor de una furgoneta. Solo tenían unas 6-8 semanas de vida y estaban al borde de la asfixia, completamente hambrientos y sedientos y llenos de parásitos.
Conseguir sacarlos de los entresijos del vehículo no fue fácil, pero una vez fuera, les dimos todo lo que necesitaban. Día tras día fueron recuperándose, y así conseguimos que aquellos dos pequeños sobrevivieran.
Hoy Escor es un gato dulce, tranquilo y prudente. Se deja acariciar y disfruta muchísimo de las caricias, pero necesita controlar las distancias y sentirse seguro antes de confiar plenamente.
Es de esos gatos que, ante cualquier situación que no le convence, prefiere apartarse tranquilamente antes que meterse en problemas. No busca conflictos; busca seguridad.
Y cuando empieza a descubrir que detrás de una mano hay cariño, necesita muchas caricias para terminar de convencerse de que, sí, también existe gente buena en este mundo.
Escor merece una familia que respete sus tiempos, que tenga paciencia y que le demuestre cada día que ya está a salvo.
Si no puedes adoptar a ESCOR, puedes apadrinarlo: www.protectorahuellas.org/apadrina