Karou es uno de esos pequeños que nacieron en la calle y que pagaron un precio demasiado alto por haber llegado al mundo sin protección.
Cuando lo encontramos, estaba solo, en un camino a las afueras de la ciudad, buscando ayuda desesperadamente. Ya tenía los ojos abiertos, pero una grave infección había afectado seriamente a uno de ellos. No llegamos a tiempo para salvar su ojo izquierdo.
La infección, relacionada con la gripe felina y especialmente peligrosa en gatitos tan pequeños, hizo que perdiéramos su ojito. Pero Karou no ha perdido las ganas de vivir ni de recibir cariño.
Por lo demás, está sano. Ha dado negativo en los test de inmunodeficiencia felina y leucemia y, con los cuidados habituales, puede disfrutar de una larga vida como cualquier otro gato.
Y si hay algo que define a Karou es su carácter: es cariñosísimo, tranquilo y amable. Un gato que se ha ganado a pulso la oportunidad de conocer lo que significa tener una familia.
Ahora necesitamos encontrar para él un hogar donde las caricias, la tranquilidad y el cariño formen parte de su día a día.
Si no puedes adoptar a KAROU, puedes apadrinarlo: www.protectorahuellas.org/apadrina