Este chico es puro corazón. Es un cruce de dálmata, fiel, muy cariñoso y con un carácter sensible que lo hace especial. Con las personas que conoce se muestra alegre y confiado, y cuando sale al campo con sus madrinas pasea genial con la correa.
En zonas con coches y ruidos puede asustarse un poco. No es raro: lo encontramos solo en la carretera cuando tenía apenas 7 u 8 meses, flaco, lleno de pulgas y con una herida en un dedo. Con el tiempo, ese dedo hubo que amputarlo por una infección que no curaba, pero no le impide llevar una vida totalmente normal. Incluso da la patita como un señor cuando se sienta.
Es un perro sensible, sí, y lo más probable es que necesite un periodo de adaptación en su nuevo hogar. Pero una vez coge confianza, florece: es feliz, es agradecido y es tremendamente majo.
Hoy es un adulto que merece por fin su oportunidad. Si buscas un compañero noble y dulce, él podría ser tu perro.
Si no puedes adoptar a PINO, puedes apadrinarle: www.protectorahuellas.org/apadrina