A Malte y a sus siete hermanos (cinco machos y tres hembras) los rescatamos junto a su madre cuando eran recién nacidos. Se encontraban en un chamizo abandonado en un pequeño pueblo, donde algunos vecinos llevaban días viendo a la madre deambular por las afueras. Gracias a ese aviso, pudimos ponerlos a salvo y han crecido junto a ella hasta que fue adoptada.
Hoy, solo Malte y su hermano Akay continúan con nosotros, ya que el resto de sus hermanos han encontrado hogar. Ambos son perros activos, pero muy nobles y fáciles de manejar, con muchas ganas de compartir vida con una familia.
Quizá no puedas adoptar a Malte, pero sí puedes ayudar apadrinándolo: con tu apoyo nos ayudas a seguir cuidándole y a darle todo lo que necesita mientras llega su oportunidad.