Conocimos a Cuscus en la calle, a las afueras de Ávila. Estaba desorientado, pero tranquilo, sin el miedo que tantas veces vemos en los galgos abandonados por no “servir” para cazar. Todo indica que Cuscus tampoco sabía cazar ni correr a gran velocidad… y por eso fue desechado.
Cuando nos acercamos, se dejó poner el collar y la correa sin oponer resistencia, agradeciéndolo con un suave movimiento de su largo rabito. Desde ese primer momento nos demostró lo especial que es.
Cuscus es un galgo joven, muy cariñoso y equilibrado. Desde que está con nosotros se porta de maravilla: no tiene ningún mal gesto con otros perros y para él lo más importante es la compañía. No le gusta estar solo; disfruta enormemente compartiendo tiempo con otros perros y, sobre todo, con las personas. Además, se lleva fenomenal con los niños.
Es feliz durante los paseos, con las caricias y simplemente estando acompañado.
Buscamos para Cuscus un hogar donde pueda sentirse querido y seguro para siempre.
Si no puedes adoptar a Cuscus, puedes apadrinarlo: www.protectorahuellas.org/apadrina