Irving va a cumplir pronto 12 años. Se nos ha hecho mayor en casa, silenciosamente, como tantos perros que pasan desapercibidos en el refugio. Pero él sigue siendo un chico encantador.
Como muchos de nuestros podencos, ha sido invisible año tras año. Y, sin embargo, su alma de perro sigue intacta: siente, observa, comprende. Es sensible, ágil, inteligente y tremendamente agradecido. Irving solo quiere una oportunidad para disfrutar, por fin, de la buena vida.
Es un perro de tamaño pequeño, de esos que tanta gente busca… pero claro, es un podenco, y muchos piensan “mejor otro”. Sin embargo, quienes los conocen saben que los podencos son especiales: cuando crean un vínculo con su familia, se vuelven extremadamente afectuosos, fieles y cercanos. Son perros nobles, sensibles y profundamente leales. Irving será un compañero maravilloso si recibe amor y estabilidad.
Si quieres adoptar de verdad para ayudar a un perro que lo necesita, adopta a Irving. Él todavía sueña con tener un hogar.
Si no puedes adoptarlo, puedes apadrinarlo www.protectorahuellas.org/apadrina