Hace tres años, Arista llegó a nuestra puerta junto a sus dos hermanas, Brecha y otra pequeña que fue adoptada de cachorrita. Eran solo tres bebés de unos tres meses, abandonadas sin piedad. Aún recordamos cómo un coche se alejaba rápidamente después de dejarlas allí… asustadas, temblando, sin entender nada.
Desde entonces, Arista ha crecido con nosotros, rodeada de cariño y paciencia. Al principio tenía mucho miedo, y aunque todavía conserva algo de desconfianza con las personas que no conoce, con los voluntarios se muestra dulce, tranquila y cariñosa.
Nunca busca problemas: convive perfectamente con otros perros, tanto machos como hembras, y disfruta observando y compartiendo espacio con ellos.
Arista es una perra grande y noble, perfecta para una familia que tenga una parcela o jardín, donde pueda moverse libre, sentirse segura y cuidar su territorio con amor.
Sabemos que detrás de su mirada reservada hay un corazón enorme esperando una oportunidad.
Con paciencia y ternura, Arista puede convertirse en una compañera leal, serena y profundamente agradecida.
Si no puedes adoptar a ARISTA, puedes apadrinarla: www.protectorahuellas.org