Llegó a nosotros con un miedo atroz a las personas. Nos costó meses ponerle la correa cuando lo vimos deambular por las calles del casco antiguo. ¿Cómo pueden abandonar a un perro así? Se escondía, se alejaba, daba vueltas alrededor de su caseta; su nula confianza en los humanos reflejaba un pasado de maltrato. Sin embargo, hoy es un perro amable al que podemos poner el arnés para pasear. Después de dos meses, ha empezado a confiar en nosotros, aunque aún necesita manos cuidadosas y gente bondadosa. Los niños pueden asustarle al principio, así que preferentemente se sentirá más cómodo con adultos que le brinden su confianza. Sin duda, será un gran compañero, pues su naturaleza tranquila y dulce brilla cada día más. Nos ha costado tiempo y paciencia recuperarlo, pero cada avance suyo vale la pena.
Sin duda alguna LEÑO es un perro que merece tiempo y paciencia, es un perro con el qué crear un vinculo que perdurará de por vida.
Si no puedes adoptar a LEÑO, puedes apadrinarle: www.protectorahuellas.org/apadrina