Su historia no es excepcional, pero sí demasiado común.
RON empezó su vida pasando de mano en mano cuando era un pequeño cachorro: precioso, simpático, divertido, alegre y juguetón… el regalo perfecto para que los niños “jugaran” con él.
Pero el tiempo pasó, y aquel cachorro adorable creció. Como ocurre tantas veces, empezaron las incomodidades, y RON cambió de familia. Pronto también descubrieron que un perro no es un peluche, sino un ser vivo que necesita atención, paseos, educación, aseo y veterinario.
RON se hizo adulto, un precioso pastor alemán de 30 kg, lleno de energía y necesidades propias de su raza. En su última casa no podían —ni sabían— educarlo, atenderlo ni ofrecerle los paseos y la actividad que él necesitaba. La falta de ejercicio le generaba estrés, y la situación se volvió insostenible.
Con honestidad pidieron ayuda a nuestra Protectora, y aquí está hoy: buscando por fin la familia adecuada para él.
RON es un perro maravilloso, joven, activo y con toda la vida por delante. Está en una etapa ideal para aprender, mejorar y convertirse en un compañero excepcional.
Necesita una familia responsable, con experiencia o ganas de aprender, preferiblemente con casa y terreno donde pueda moverse y disfrutar de actividad diaria. Si estás buscando un compañero fiel, inteligente, cariñoso y con ganas de vivir, RON puede ser tu mejor amigo.
¿Le das la oportunidad que nunca ha tenido?
Si no puedes adoptar a RON, puedes apadrinarlo: www.protecotrahuellas.org/apadrina