Hace unos días encontramos a Teo, un mestizo de unos 4 años, en plena ola de calor. Bajo temperaturas de más de 32 grados, estaba famélico, cojo, con una herida abierta en su pata, un absceso en la encía y cicatrices por todo su cuerpo.
Al principio tenía miedo, no sabía si podía confiar en nosotros. Pero, agotado, se dejó ayudar. Cuando subió a la furgoneta suspiró profundamente, como si dijera: “ya estoy a salvo”. Desde ese momento nos dejó curarlo, acariciarlo y atenderlo sin una sola resistencia. A pesar de su dolor, jamás mostró agresividad: solo cansancio… y unas enormes ganas de cariño.
Ahora Teo está en nuestro centro de acogida y recuperación. Quizá necesite una operación, por lo que todavía requiere cuidados especiales. Pero nuestro sueño es que, cuando esté completamente recuperado, pueda ir directo a los brazos de una familia que lo espere con amor. Una familia que le dé la vida que siempre mereció.
El abandono es un delito, es una forma de maltrato y no podemos normalizarlo. Ellos no tienen voz, por eso debemos alzar la nuestra por ellos.
Si quieres ser parte de la historia de Teo, si quieres acompañarlo en su segunda oportunidad, contáctanos.
Teo merece una familia que lo quiera para siempre.
Por Teo, y por muchos más como él, seguiremos luchando.
Ellos no tienen voz, pero tú sí.
Los animales son seres sintientes que tienen derechos: si ves una situación de maltrato o abandono, denuncia. Ellos no pueden hacerlo.
