Como sabéis, el Decreto Ley 2/2016, de 19 de mayo, por el que se prohíbe la muerte de las reses de lidia en presencia del público en los espectáculos taurinos populares y tradicionales en Castilla y León, se publicó en el Boletín Oficial de Castilla y León el 20 de mayo de 2016 y fue convalidado por las Cortes de Castilla y León el pasado 8 de junio.
Este texto legal introduce el siguiente texto:
“Artículo único. Muerte de las reses en espectáculos taurinos.
- En la Comunidad de Castilla y León queda prohibido dar muerte a las reses de lidia en presencia del público en los espectáculos taurinos populares y tradicionales.
- A los efectos de este precepto, se entiende por espectáculos taurinos populares aquellos festejos en los que se utilicen reses de lidia para el ocio y recreo de los ciudadanos. Tendrán la consideración de tales, los siguientes:
- a) Encierro, pudiendo ser urbano, de campo y mixto.
- b) Vaquillas, capea o probadilla.
- c) Concurso de cortes.
A los mismos efectos, se entiende por espectáculos taurinos tradicionales aquellos festejos populares con reses de lidia cuya celebración arraigada socialmente se venga realizando en la localidad de forma continuada desde tiempos inmemoriales, desarrollándose de acuerdo con la costumbre del lugar. Tienen la consideración de celebraciones inmemoriales aquellos espectáculos en los que se acredite que tienen una antigüedad de, al menos, doscientos años. 3. La prohibición prevista en este artículo se entiende sin perjuicio de las eventuales actuaciones que hayan de efectuarse sobre las reses de lidia imprescindibles para garantizar la seguridad e integridad de las personas”.
A la vista del tenor literal del Decreto Ley tan solo se puede avanzar que “El Toro de la Vega tiene un futuro incierto y como tal tiende a desaparecer desde la óptica actual, pero teniendo en cuenta el rechazo del Consistorio a través de sus manifestaciones públicas, tras la decisión adoptada por la Junta y su convalidación parlamentaria, mucho nos tememos que el toro, al final, sea sacrificado “EN PRIVADO”.
Y este futuro incierto al maltrato animal del toro se vislumbra a través de la reproducción literal del texto al citar que tan solo “está prohibido la muerte del toro en presencia del publico” y si además, como sigue siendo habitual, el toro es paseado por entornos urbanos y “se pone en peligro” evidentemente la integridad física de tan solo uno de los voluntarios asistentes, se facultaría su muerte a través del literal; “sin perjuicio de las eventuales actuaciones que hayan de efectuarse sobre las reses de lidia imprescindibles para garantizar la seguridad e integridad de las personas”, con la intervención de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, todo ello para garantizar la seguridad ciudadana, generada, curiosamente por los propios responsables del acto que han decidido libremente, por tradición popular, hacer discurrir el toro por entornos ajenos a su hábitat natural y poniendo ellos mismos el riesgo que provocará, lógicamente la necesidad de sacrificarlo, en aras a garantizar la seguridad que ellos han provocado innecesariamente, trasladando esta responsabilidad al Ayuntamiento de la localidad que podrá decidir el desenlace final del torneo.
En definitiva, se ha dado un pequeñísimo paso para eliminar una tradición popular que no tiene ningún sentido en la sociedad actual que reclama poder disfrutar de sus fiestas populares sin tener que torturar innecesariamente un animal y darle muerte después “en privado”, en aras de garantizar la seguridad de los ciudadanos que han decidido poner en riesgo su integridad física deliberadamente y así poder justificar el mismo final pero sin necesidad de salir en los telediarios.
Desde esta Asociación Protectora de Animales, nos unimos a todos aquellos ciudadanos de esa maravillosa ciudad Tordesillas que desean se recuerde por otra razón que no sea esta triste “festividad”.