Todos los años se repite la misma escena. Cientos y cientos de personas se desplazan en carruajes arrastrados por caballos en lo que ellos denominan «peregrinación» cuando en realidad es una fiesta, a El Rocío. Ninguno de nosotros critica una costumbre popular tan arraigada en las tradiciones andaluzas como es esta pero lo que no podemos concebir es que como consecuencia de este recorrido puedan sufrir inútilmente los animales que arrastran esta multitud ajena al padecimiento que día tras día tienen que sufrir estos animales. Y lo peor que se haga con la pasividad de la Administación Autonómica que, lejos de tutelar los derechos de protección animal ni tan siquiera supervisen el maltrato que a la vista de los resultados de años anteriores se han detectado.
Según PACMA, y por informes realizados por esta Asociación Protectora de los Animales, se ha denunciado a la Junta de Andalucía que se investiguen las posibles responsabilidades por los animales muertos en años anteriores y se ha demandado el cumplimiento de la Ley de Protección Animal de Andalucía en este tipo de festejos, ya que consideran a la Junta es responsable de velar por el cumplimiento de la norma y de asegurar que todos los animales estén identificados.
Según sus datos, en la Romería del pasado año se utilizaron más de 2.000 caballos, burros y bueyes y sólo entre 2007 y 2014 han muerto más de 107 caballos.
Deseamos que estas fiestas populares no se pierdan pero exigimos que no conlleve su ejecución con ningún padecimiento absurdo de los animales que les acompañan.
Una romería sin sufrimientos ni sin muertes es una Romería feliz para todos.